Una pasión es algo que le transmite un familiar a otro, generalmente lo hace un padre a un hijo, pero a que punto puede llegar esa pasión?

La pasión por los colores en este caso, nos puede llevar a hacer muchas locuras, cosas que por otros motivos no lo haríamos, como tatuarse el escudo de nuestro equipo o viajar de una provincia a otra con tal de poder ver al equipo de tus amores, durante 90 minutos.
En esa manzana, en ese templo, en esa hermosa cancha, donde tu papá, tu mamá o tu abuelo te llevo de chiquito y del cual quedaste enamorado, es en ese lugar donde 1000, 2000, 5000, 15.000 o 45.000 personas se olvidan de todos sus problemas al menos por un par de horas y todos juntos alientan por esos colores que llevas en la sangre.
Mucha gente no entiende esa pasión que tenes, y a veces te dicen cosas como: "Deja de tirar plata ahí", "Como podes ir a la cancha, es de villero", pero a vos no te importa, te reís y no le das bola y pensas: "Que saben ellos?" Que saben de la felicidad que te da ir a la cancha, de todas las cosas que pasaste ahí, de todo los recuerdos que tenes ahí.
Que saben ellos de cuantas veces puteaste porque el 8 no corría la pelota.
O de cuantas veces festejaste un gol abrazándote con la primera persona que encontras en la multitud.
Que saben ellos de cuantas veces te sentiste impotente por algún fallo arbitral.
O de las veces que sufriste o no quisiste mirar porque había peligro en el área de tu equipo.
Que saben ellos de las veces te enojaste porque el equipo no se contagiaba con el aliento que dabas.
Que saben ellos de las veces que dejaste todo, el trabajo, los estudios, y te hiciste una escapada para ver a tu equipo en otra provincia.
O de las veces que viste un milagro en tu cancha y lo que parecía imposible se convirtió en realidad.
En fin, que saben ellos!!
Pero que pasa cuando al club no le esta yendo tan bien y los resultados no acompañan, la cancha esta un poco más vacía y eso se siente a la hora de alentar, no logras entender porque si cuando todo iba viento en popa estaban todos, y ahora que hubo un par de tropezones, la gente deja de ir. El equipo se acomoda y vuelve a la senda victoriosa y aparecen de vuelta, entonces ahí te das cuenta de lo que son, están entre vos pero no los identificas, son los famosos "hinchas del éxito", esos que en las buenas nunca faltan pero que en las malas se borran.
Un hincha alienta en las buenas y más aún en las malas, porque es cuando el equipo más lo necesita, el amor, el verdadero amor por la camiseta no conoce de resultados, ni de categorías, y al verdadero hincha no le importa si su equipo juega en la primera división o en la quinta categoría, porque él es feliz solo viéndolo, y va alienta, grita, putea, festeja, sufre e incluso llora, porque ese es el verdadero amor a la camiseta, y créanme que no existe un amor más puro que el de un hincha alentando a su equipo cuando le va mal.
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